18 de julio de 2011

¡Bienvenidos a "Enamorados de El Camino"!

(Tiempo de lectura: 3 minutos)
Siempre me atraparon los caminos. Desde chico esperaba ansioso los viajes, eran el momento de salir a la ruta, sentarme en el asiento trasero derecho del auto y poder mirar atentamente todo lo que pasaba sin perderme un segundo de esa aventura.


El hecho de vivir de chico en Puerto Madryn hizo que cada salida sea indefectiblemente un viaje de muchos kilómetros. No hay muchos lugares cerca, nuestros familiares tampoco vivían cerca, y por eso siempre viajamos mucho. Para mí, viajar muchas horas seguidas fue desde siempre algo puramente normal.

Además de ser algo normal lo que pasó fue que cada vez me gustaba más salir a la ruta, andar, andar y andar, ver la inmensidad de la naturaleza, pasar autos y camiones, hacer kilómetros, sentir que para llegar a "tu" destino hacía falta recorrer cada porción del camino. Para llegar debías estar atento, ir por la ruta correcta, transitar por el carril que corresponde. Claro, eso no lo hacía yo, lo hacía mi papá, al cual yo miraba casi sin pausa, y le estudiaba todos sus movimientos, muy pocas veces me quedaba dormido. Creo que hoy mi forma de manejar es el resultado de todas esas horas de "escuela" en la ruta. De hecho me encanta manejar, y donde más lo disfruto es en las rutas que me hacen ir y volver a Madryn, quizás rememorando en cada viaje esas travesías de la infancia.

Sin quererlo me hice fanático de los caminos, de las rutas, de los mapas; me empezó a apasionar el hecho de empezar un viaje, de transitarlo, y de terminarlo.

Cuando me vine a estudiar a Buenos Aires en el 2000 esta "metáfora del camino" tomó otra dimensión. 
Fue en octubre de ese año cuando por primera vez fui caminando a Luján (ya comentaré en otro momento cómo se vive la experiencia de ir caminando a Luján), y algo cambió adentro mío. Sentí, al llegar, muchas cosas... difíciles de ordenar y de explicar. 
Hay dos que me marcaron y que me motivan hoy a estar escribiendo estas líneas: 1) la meta es sólo un pequeño momento, en el cual yo me sentí plenamente feliz, pero esa felicidad no era por haber llegado a la Basílica de Luján, sino que era por haber vivido con todo mi ser cada porción de esa peregrinación, ese día empecé a comprender que somos felices por transitar con amor y entrega cada paso del camino, no sólo por llegar a la meta; y 2) el fanatismo por los caminos se fue transformando en respeto, y me di cuenta que esta caminata así como cada viaje o peregrinación que emprendemos son una forma de vivir pequeños pedacitos de El Camino de nuestra vida, no son momentos extraordinarios sino que son la vida misma.

Como soy un enamorado del El Camino sentí la necesidad de compartirlo en estos párrafos y además quise armar este blog e invitarlos a participar. Quiero que lo armemos entre todos, que sea un medio para alentarnos en El Camino, para contar nuestras experiencias, nuestras alegrías y nuestros cansancios, quiero de a poco nos convirtamos juntos en Enamorados de El Camino
Que por sobre todas las cosas podamos tener una mirada joven de las cosas, una mirada con esperanza que nos renueve, y que aportemos nuestros muchos granitos para poder ir cambiando esta realidad.

Bienvenidos!

José

6 comentarios:

  1. ¡Muy lindo, José!

    Me siento muy identificada, como santacruceña que soy. También viajé mucho de chiquita, mi familia siempre estuvo lejos y el camino también me llevó a adoptar otras familias.
    Andar te fortalece. Y en el 2009 me animé como vos a ir a Luján. Fue increíble. Tuve muchas sensaciones y algo debe haber cambiado en mí. Por lo menos lo siento así.
    Hice varios viajes buscando dentro de mí crecimiento. El último fue a Cabo Polonio y Punta del Diablo, en Uruguay. Sentarme en la arenita blanca de Uruguay, meditar, rezar y llenarme de paz fue una de las experiencias más hermosas de mi vida.
    Cada tanto pienso que más allá del lugar que conozcamos y visitemos, nosotros -cada uno de nosotros- también creamos y recreamos destinos -Destinos- y lugares cada vez que viajamos, en esta nuestra vida.

    ¡Besos!
    Emi

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  2. La verdad es que leer estas líneas inspiran... Conozco a José desde hace años y sabrá que no soy precisamente muy religiosa, pero admiro esa fe y la fuerza de toda esta gente que transita El Camino...
    De verdad espero, algún día, poder encontrar el mío!
    Me encantó el post! Voy a recomendarlo!

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  3. Muy lindo José. Gracias por compartir este pequeño tesoro con nosotros. Vamos a construirlo juntos. Me anoto.
    Che vos eras ingeniero no?

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  4. Queremos mas historias, mas nuevos caminos...
    hermoso el blog, felicitaciones josé.

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  5. Gracias por regalarnos tus comentarios y vivencias, y transmitirnos tu fuerza. Vos sabés muy bien que para estar atento, tratar de ir por la ruta correcta y transitar por el carril que corresponde siempre tuve la ayuda incondicional de tu Madre.
    Beso

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  6. Hola Jose!!! Acabo de leer tu blog y me siento muy identificada.... yo tambien disfruto mucho el andar, las rutas, el horizonte, el sol y las nubes de cada camino.Tambien de chica, con mi familia, viaje mucho por el pais y leer esto en este momento de mi vida, en el que yo empiezo a transitar mi camino (literal y metaforicamente) lo senti muy propio.... Ahora soy yo la que codnuzco por la ruta buscando mi destino... y no quiero dejar de observar cada kilometro que hago... Espero se compartan nuevas experiencias.
    Saludos
    Paula

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Muchas gracias por ser un Enamorado más de El Camino.